En medio de un clima político sorprendentemente diáfano y de grandes expectativas tras las recientes elecciones presidenciales en la República Dominicana, queremos rescatar la importancia de la lectura
como herramienta de formación y liderazgo. La capacidad de un líder para interpretar, cuestionar y aprender de diversos textos no solo refleja su intelecto, sino también su compromiso con un gobierno
informado y consciente. En lo adelante exploraremos cómo la lectura ha moldeado a líderes destacados en todo el mundo, subrayando su valor insustituible en la esfera política y administrativa.
En medio de un clima político sorprendentemente diáfano y de grandes expectativas tras las recientes elecciones presidenciales
en la República Dominicana, queremos rescatar laimportancia de la
lectura como herramienta de formación y liderazgo. La capacidad de un líder para interpretar, cuestionar y aprender de diversos textos no solo refleja su intelecto, sino también su compromiso con un gobierno informado y consciente. En lo adelante exploraremos cómo la lectura ha moldeado a líderes destacados en todo el mundo, subrayando su valor insustituible en la esfera política y administrativa.Para los políticos y gobernantes, la lectura es no solo valiosa sino esencial. La historia ofrece numerosos ejemplos de líderes que encontraron en los libros una fuente de inspiración y sabiduría. Abraham Lincoln, por ejemplo, era un asiduo lector de la Biblia y Shakespeare, mientras que Theodore Roosevelt admiraba la historia naval escrita por Alfred Mahan. Winston Churchill era conocido por su voracidad lectora y su habilidad para absorber grandes cantidades de información rápidamente.

Barack Obama, otro ávido lector, ha mencionado como favoritos “Self Reliance” de Ralph Waldo Emerson y “Equipo de rivales” de D. Kearns Goodwin, además de títulos como “Dejar el mundo atrá”, “La inmensidad del Mundo”, “La canción de Salomón” y “Comedias y Tragicomedias”. En Francia, el presidente Emmanuel Macron utiliza su vasta cultura literaria como arma electoral, reforzando el debate sobre los beneficios de los hábitos lectores en la gestión política.

El presidente dominicano, Luis Abinader, prefiere obras de economía, olíticas públicas, modernización, competitividad y biografías, teniendo siempre a mano “El Gazebo” un plan de desarrollo, y la revista The conomist en su mesita de noche. El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, también es un lector voraz, abarcando desde trabajos de política académica hasta filosofía y ciencias.
En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador no solo es un gran lector sino también un prolífico autor, habiendo escrito unos 17 libros sobre política y economía. Junto a su esposa, fomenta la lectura entre funcionarios, legisladores, gobernadores y empleados públicos.

Finalmente, Angela Merkel destaca dos libros que han dejado una profunda huella en su vida: “La transformación del mundo” de Jürgen Osterhammel y la Biblia.
El genial Federico García Lorca, escribió un libro cuyo título es muy sugestivo ‘Dime lo que lees y te diré quién eres’, en esta obra el afirmó: “Cada uno sacará del libro lo que pueda, que siempre le será provechoso y, para algunos, absolutamente salvador”. En tal sentido podemos hablar de una dimensión democrática de la lectura, esta enriquece nuestra capacidad de ser más libres, sensibles, reflexivos, considerados, indagadores y críticos. Los ejemplos que hemos visto nos recuerdan que la lectura es una herramienta poderosa para el liderazgo y la gestión eficaz, demostrando que un líder lector está mejor preparado paraenfrentar los desafíos del mundo moderno.
